En FASE Fundación entendemos la formación como un proceso que continúa mucho más allá de la obtención de un título. Por eso, una de las líneas que queremos impulsar dentro del Experto en Mediación Familiar Restauradora es la formación continua de quienes ya han pasado por nuestras aulas.
Con este objetivo, los alumnos certificados en la primera edición han sido invitados a participar en dos nuevas sesiones impartidas por Clara de Cendra Núñez-Iglesias, psicóloga, consultora en CRESCENTE, profesora de la Universidad Francisco de Vitoria y perito del Tribunal de la Rota de Madrid.
Dos encuentros que han permitido volver al aula, compartir experiencia y, sobre todo, seguir profundizando en una dimensión esencial de la mediación familiar restauradora: comprender qué ocurre en las personas y en sus relaciones cuando aparece el conflicto.
Psicología y mediación: comprender a la persona para poder
acompañarla
La mediación familiar necesita conocimientos jurídicos y herramientas para gestionar un proceso de mediación. Pero el conflicto familiar rara vez es únicamente un desacuerdo sobre una decisión concreta.
Detrás de muchas posiciones aparentemente enfrentadas hay emociones, necesidades afectivas, experiencias anteriores, formas de relacionarse y maneras distintas de interpretar lo que está ocurriendo.
Esta fue precisamente una de las ideas centrales trabajadas por Clara de Cendra. Desde la psicología, la persona puede contemplarse atendiendo a diferentes dimensiones —física, psicológica, espiritual y relacional— que interactúan entre sí.
Y esta mirada adquiere especial importancia en la mediación. Como explicó durante la sesión, ante un conflicto no basta con quedarse únicamente en aquello que las partes verbalizan. Comprender qué está sucediendo en la relación y qué se está poniendo en juego emocionalmente puede ayudar al mediador a acompañar mejor el proceso. Texto pegado
Esta perspectiva conecta directamente con el carácter restaurador de nuestra formación: no se trata únicamente de intentar eliminar el conflicto o alcanzar un acuerdo, sino de comprender a las personas que tenemos delante y favorecer una forma diferente de relacionarse con aquello que está ocurriendo.
El conflicto de pareja y la dinámica afectiva
Las dos sesiones han permitido profundizar progresivamente en el conflicto de pareja.
En "Conflicto de pareja y gestión de emociones: Dinámica afectiva", Clara abordó la relación entre cognición, afectividad y comportamiento, así como la manera en que nuestras experiencias y necesidades afectivas participan en la construcción de nuestra forma de relacionarnos.

La sesión permitió trabajar sobre las necesidades afectivas de sentirse seguro, querido y reconocido, así como sobre sensaciones, emociones, sentimientos y afectos.
Una cuestión especialmente relevante para el mediador: en ocasiones, detrás de una discusión aparentemente concreta puede haber algo mucho más profundo que las propias partes no son capaces de identificar con claridad.
La formación profundizó también en cómo determinados pensamientos y emociones pueden entrar en dinámicas automáticas y condicionar nuestra tendencia a actuar. El trabajo consiste entonces en aprender a observar, conocer y entender ese dinamismo para poder integrarlo y actuar de una manera más consciente.
De comprender el conflicto a saber acompañarlo
La segunda sesión, "Herramientas terapéuticas para el acompañamiento en el conflicto de pareja", dio continuidad a este planteamiento desde una perspectiva más práctica.
Ese paso de la comprensión a la intervención resulta especialmente importante en nuestro modelo formativo. La propia Clara explicaba al comienzo de la primera sesión que la práctica necesita estar fundamentada y que su experiencia profesional en consulta, terapia de adultos, pareja y familia constituye el marco desde el que plantea muchos de los casos y ejemplos utilizados en el aula.
La psicología aporta así al futuro mediador una mirada especialmente valiosa: aprender a mirar más allá del problema que aparece en la superficie para comprender a las personas que lo están viviendo.
No para convertir al mediador en terapeuta —cada profesional debe conocer los límites de su ámbito de intervención—, sino para disponer de más herramientas con las que escuchar, comprender las dinámicas relacionales y saber cuándo una situación requiere otro tipo de acompañamiento profesional.
Profesionales que trabajan con la realidad cada día
Este es también uno de los pilares del Experto en Mediación Familiar Restauradora de FASE Fundación: contar con especialistas que aporten al aula no solo conocimientos académicos, sino también su experiencia profesional.
Psicólogos, juristas y especialistas de diferentes ámbitos permiten abordar la mediación familiar desde una perspectiva interdisciplinar.
En el caso de Clara de Cendra, esa experiencia procede especialmente de la psicología, la terapia de pareja y familia, la docencia universitaria y su experiencia como perito. Durante la sesión explicó cómo esa trayectoria hace que los ejemplos que lleva al aula nazcan inevitablemente de situaciones y dinámicas que conoce desde la práctica profesional.
Porque formar buenos mediadores exige acercarles a la realidad de las personas y las familias con las que tendrán que trabajar.
Seguir formándose también es parte de ser un buen mediador
Estas dos sesiones han tenido además un significado especial para FASE Fundación: junto a los alumnos de la segunda edición, hemos querido abrir nuevamente el aula a quienes se certificaron en la primera promoción.
Queremos que este sea el comienzo de una verdadera formación continua en Mediación Familiar Restauradora.
Porque obtener una certificación es un paso importante, pero trabajar con personas y familias exige seguir aprendiendo, actualizando conocimientos, compartiendo experiencias y enriqueciendo la propia mirada profesional.
